A pesar del excelente trabajo de la hermosa juventud que está generando esta Revolución desde los colectivos, El otro beta en Miranda, punta de lanza de los otros betas en el resto del país, el objetivo de ganar la gobernación de Miranda con Elías Jaua no se cumplió, por ahora. Y es precisamente de esa voz sabia y libertaria del comandante Chávez el 5F aquel, de donde debemos partir esta última columna del 12, para dar aliento a esa juventud que por fin se ha hecho sentir con perfil propio y ya es tomada en cuenta por el gobierno formal y el informal.

Conversando con Toti antes de las elecciones regionales en la graduación de Rocy, la compañera de Ociel, me hablaba con emoción del nuevo liderazgo juvenil que se venía formando en los barrios de Petare, donde no hay clientelismo ni arribismo ni otras conchupancias que dejaron por herencia la politiquería de la derecha y de la propia izquierda institucionalista, que era lo mismo, pero de color naranja. No le dije en aquel momento que solo debía salvarse la malicia, (léanse las acepciones del DRAE picardía, sutileza, sagacidad), de esas prácticas, porque estábamos seguros de la victoria y no quería envenenar el candor del camarita, con la letra del tango Las 40 que nos marcó a varias generaciones. “La vez que quise ser bueno, en la cara se me rieron; cuando grité una injusticia, la fuerza me hizo callar; la experiencia fue mi amante; el desengaño, mi amigo… Toda carta tiene contra y toda contra se da”

De lo otro que no podemos prescindir, le decía a mi amiga delgada, es de la maquinaria partidista, porque es el aparato multitudinario, más allá de que su estructura sea del pasado, es lo que garantiza la movilización electoral, pero debe ir de la mano de la esencia revolucionaria que desde hace rato reverbera en la juventud y en los realengos que no militamos en el Partido, pero arrimamos la canoa a la victoria siempre.

Hace un tiempo escribí… Cuando el clamor de incorporar a la juventud se tradujo en hacerlos diputados, rezamos en voz baja, al ver a aquellos chamos haciendo campaña de viejos y la prueba fue que llegó uno y se presentó enfluxado en blanco y de corbatica rosada a la primera sesión. De aquel joven talentoso queda un viejito, con talento y pelo pincho, pero viejito al fin.

El proceso continúa, ya la Revolución nos va aceptando y entendiendo que no todo lo que brilla es rojo y que los escarlata también tenemos mucho que aportar. Como diría el camarada Brecht: Ustedes son los imprescindibles o Maelo: “Dale palante que nací pa ser feliz”… Feliz año pues.

 

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