La piel tostada de los llanos y la costa, así como las mejillas rosadas de las entidades andinas del país vuelven a encontrarse en Caracas, la cuna de Simón Bolívar y la ciudad donde dio su paso a la eternidad el líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, quien recibe de su pueblo el título de “Segundo Libertador”.

Como ciudad de los libertadores acoge hoy a centenares de hombres y mujeres de todos los rincones del país: unos trasladados como resultado de un ‘vaca comunal’ (la colecta de fondo para costear el transporte), otros en carros particulares y muchos en cola (dada por algún vecino con vehículo).

Pese a ser diferentes puntos de partida, todos llegaron al mismo destino, con un objetivo en común: homenajear a quien entregó su vida por la felicidad del pueblo venezolano.

Con la canción “Los que mueren por la vida, no pueden llamarse muertos”, del cantante del pueblo, Alí Primera, así como canciones llaneras, entre ellas “Lucerito”, una de las preferidas del comandante Chávez, daban la bienvenida a los patriotas.

Y, como si se hubieran puesto de acuerdo, lucían franelas, gorras, cintillos, boinas y hasta relojes del mismo color: rojo, el favorito del Coloso del Sur, a un mes de su partida física.

También traían consigo pancartas, todas de diferentes colores y tipos de letras, pero con el mismo mensaje: mantener y fortalecer las misiones y programas creados por el líder socialista.

“Misiones sociales serán eternas como el Comandante Supremo”, se podía leer en una de ellas.

El estacionamiento de El Poliedro de Caracas, en La Rinconada, fue el espacio de unión y encuentro de todas esas personas, la mayoría copartícipes de las misiones sociales, y quienes, pese a la conmoción que los envuelve por la partida física de Chávez, mantienen el espíritu luchador para reivindicar el legado y la labor emprendida por el Comandante.

“Las intenciones de esos locos de acabar con las misiones morirán en el intento”, se escuchaba a una señora, dentro de un grupo proveniente del estado Sucre.

La misma venezolana proseguía: “Hay que ser bien egoísta como para no reconocer las obras de Chávez. Mira la gente cómo está. Agradecida con ese hombre que ayudó mucho, sobre todo a los pobres. ¿Cómo no homenajearlo?”.

Más adelante, muy cerca de la tarima se leía: “Las misiones son de Chávez y están con Maduro” y de la garganta apasionada de una joven salía: “Chávez es como el primer amor: no se olvida”.

-¿Cómo el primer amor? – le preguntaba una de las personas que la acompañaba.

-Sí, como ese amor que se clava, que defiendes de quien sea. Bueno, así es Chávez. Tiene un no se qué – le contestaba entre risas.

-¿Y alguna vez te dejó despechada?- interrogaba una compañera.

-No. Bueno, algunas veces me ponía brava con él. Chávez en el televisor, y yo peleaba con él. Pero pasaba como en toda relación: El amor era más fuerte que las molestias (risas). Chama, Chávez es único- decía, mientras esquivaba los rayos del sol y se acomodaba su franela roja, con la mirada del Comandante plasmada en ella.

Historias como la de esta joven morena, se podían escuchar en todos los rincones del estacionamiento de El Poliedro, donde en horas de la tarde asistirá al evento el presidente, Nicolás Maduro.

 

Hacer un comentario.




Los comentarios expresados en esta página sólo representan la opinión de las personas que los emiten. Este sitio no se hace responsable por los mismos y se reserva el derecho de publicación.

Aquellos comentarios que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto y/o que atenten contra la dignidad de una persona o grupo social, este sitio se reservará el derecho de su publicación. Recuerde ser breve y conciso en sus planteamientos.