Pasada la 1:30 de la tarde se escuchó una algarabía en el Barrio 23 de enero. Con banderas tricolor y consignas, los electores del colegio Manuel Palacio Fajardo, ubicado en la populosa parroquia caracaqueña, recibieron con júbilo al candidato socialista, Hugo Chávez, quien ejerció su derecho al voto en los comicios presidenciales de este domingo.

Las numerosas cámaras de televisión y fotográficas de los medios convocados fueron pocas comparadas con el enjambre de teléfonos celulares que alzaron cientos de electores para intentar retratar a Chávez, quien se saltó el protocolo de seguridad para compartir con las madres, abuelas y niños, que le ofrecían flores y bendiciones.

El abanderado de Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) y el Gran Polo Patriótico cumplió con cada uno de los pasos establecidos por el Consejo Nacional Electoral (CNE) para sufragar y después de haber sumergido su meñique en la tinta indeleble, ofreció una breve rueda de prensa a los medios de comunicación nacionales e internacionales.

“Tengo que ser breve para no paralizar el proceso de votación porque hay mucha gente en las colas”, se excusó Chávez. Sin embargo, la multitud que esperaba su turno en las afueras del colegio gritó vítores de apoyo al candidato, quien saludó cordialmente a los acompañantes internacionales que participan en el proceso comicial, entre los que se encontraban la premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchu; el director de Le Monde Diplomatique de España, Ignacio Ramonet, y la activista por los Derechos Humanos y ex senadora colombiana Piedad Córdoba.

Pero el encuentro más efusivo fue con el actor norteamericano Danny Glover. Emulando una pelea de boxeo, Chávez saludó al protagonista de “Arma Mortal” bajo el escándalo de los flashes de más de cincuenta medios de comunicación, que esperaron alrededor de tres horas la llegada del político, rebasando la capacidad del corralito que fue dispuesto para la prensa.

Con una amplia sonrisa en el rostro, el líder de la Revolución Bolivariana manifestó su emoción por “la afluencia masiva y en paz del pueblo venezolano en los centros de votación. Estamos dando una lección con uno de los mejores sistemas electorales del mundo”.

Chávez recalcó el carácter histórico de la cita y reiteró su llamado a los electores a esperar con tranquilidad los resultados que ofrezca el árbitro comicial, que es el único ente con la autoridad para dar a conocer el escrutinio de los votos.

El candidato socialista también instó a los sectores de la oposición política a manifestar públicamente que acatarán los números que divulgue el CNE porque, hasta ahora, la derecha condiciona su reconocimiento a los resultados.

Pero más allá de las posturas que asuman sus adversarios políticos, Chávez hizo énfasis en lo que se decidirá en las urnas este día: “Lo que discutimos aquí es entre la independencia o el colonialismo”. El detalle, eso sí, es que en el país, esos procesos no se imponen. Se deciden con el voto.

“El que quiera ver una democracia pujante, sólida y madura, venga a Venezuela. Aquí hay un pueblo despierto con el poder en sus manos”, recalcó Chávez antes de salir del centro de votación, que a esa hora estaba repleto de personas coreando consignas revolucionarias mezcladas con el canto de Alí Primera, que se maceraron al calor de los 30º C provocados por un sol rebelde, que decidió alzarse contra las nubes que cubrieron la ciudad en días pasados, dicen, que “por culpa de San Francisco”.

 

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