El candidato socialista Hugo Chávez ganó este domingo los comicios presidenciales con casi 10 puntos de ventaja (con 90% de los votos escrutados) sobre el aspirante de derecha, Henrique Capriles Radonski, en una elección histórica que contó con la participación de 80,94% de los votantes habilitados para sufragar.

La victoria de Chávez ya había sido prevista por todos los sondeos electorales, que una semana antes de los comicios pronosticaban que el líder de la Revolución Bolivariana ganaría a su contendor con una brecha entre 10 y 20 puntos, margen sustentado en la aprobación mayoritaria a su gestión de gobierno.

El primer boletín oficial del Consejo Nacional Electoral (CNE) reveló que 7.444.082 venezolanos (54,44%) votaron por la propuesta socialista, mientras que 6.151.544 sufragaron por el plan neoliberal (44,97%).

Dos modelos

Momentos después de haber votado en la populosa parroquia caraqueña del 23 de Enero, Chávez expresó este domingo su convicción de que en las urnas se decidiría una sola cosa: “Lo que discutimos aquí es entre la independencia o el colonialismo”.

“El que quiera ver una democracia pujante, sólida y madura, venga a Venezuela. Aquí hay un pueblo despierto con el poder en sus manos”, recalcó Chávez en un breve encuentro con la prensa, al que también asistieron acompañantes internacionales que presenciaron los comicios, entre los que se encontraban la premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchu; el director de Le Monde Diplomatique de España, Ignacio Ramonet, y la activista por los Derechos Humanos y ex senadora colombiana Piedad Córdoba.

Una semana antes, en entrevista con el periodista José Vicente Rangel, Chávez fue aún más categórico:
“Estamos obligados a vencer porque lo que está en juego es la vida de la Patria”.

Desde el inicio de su campaña, que arrancó hace tres meses de acuerdo al lapso establecido por el CNE, Chávez presentó su propuesta de gobierno 2013-2019, que cuenta con cinco objetivos históricos: defensa de la independencia nacional; la construcción del socialismo Bolivariano; convertir al país en una potencia social, económica y política; contribuir al desarrollo de una nueva geopolítica internacional y contribuir a la preservación de la vida en el planeta.

En contraste con ese planteamiento, el candidato opositor -quien tuvo más de un año de campaña proselitista- suscribió un programa de gobierno, ideado por la alianza de derecha denominada Mesa de la Unidad Democrática (MUD), con una marcada tendencia neoliberal y privatizadora, cuya principal amenaza era contra los programas sociales implementados por el presidente Chávez. Sin embargo, una vez develado el contenido de su propuesta, intentó negarla.

Sin embargo, el “paquetazo” de Capriles fue denunciado desde sus propias filas y varios dirigentes de la MUD decidieron retirarle el apoyo al candidato de Primero Justicia (PJ), partido que capitalizó la postulación de quien fuese gobernador del estado Miranda, antes de “separarse del cargo” para asumir la carrera por la silla presidencial.

La disonacia entre el programa neoliberal de Capriles y su “discurso” en los mitines fue uno de los puntos débiles de una campaña marcada por la ausencia de un mensaje propio. Según palabras del presidente de Hinterlaces, Oscar Schemel, lo que hacía el aspirante conservador era intentar “clonar” a Chávez con palabras que “carecían de contenido, de emoción y de propuestas concretas ante el tema de la desigualdad”.

Esa incongruencia le valió al abogado de 40 años, ser calificado como un “disfraz” porque mientras trataba de mostrarse “de izquierda”, tenía detrás un plan de corte neoliberal.

Más voluntad al proceso

Durante su campaña, Chávez siempre afirmó en que el regreso de un modelo político neoliberal hubiese significado “volver atrás al poder de la burguesía y las élites. ¿Y quién los ha visto alguna vez gobernando a favor de las mayorías?”.

Días antes de las elecciones, el mandatario se comprometió a emprender un nuevo ciclo. “Como líder me encargaré de inyectarle más voluntad al proceso”, dijo tras recordar que uno de los logros de la Revolución fue haber sacado a Venezuela de la tormenta generada por gobiernos de corte neoliberal.

El candidato socialista recordó que en los gobiernos de la IV República la economía estaba estancada y el pueblo padecía desnutrición, miseria, desempleo, y la inflación alcanzaba cifras porcentuales muy altas: “Venimos de una Venezuela sumamente debilitada, un país descuartizado, donde no había Estado”.

“La inflación llegó a 100% pero todo eso quedó atrás, hoy tenemos un país creciendo, la economía se ha triplicado, la pobreza pasó de 60% a 25%, la miseria de más de 20% a 7%, el desempleo de 14% a 7%. Hoy tenemos un país en auge, en plena construcción y es lo que tenemos que asegurar que continúe en los próximos seis años”, apuntó.

Otro de los logros más significativos de la Revolución Bolivariana que enumeró Chávez en la entrevista con Rangel fue haberle dado cauce constituyente a un movimiento subversivo, y por esa razón pidió al pueblo continuar en rebelión contra el regreso a la era neoliberal que proponía la derecha.

“Yo soy un subversivo amoroso, un subversivo en positivo, un subversivo constructor de un orden nuevo y no yo sino la gran mayoría de los venezolanos que estamos construyendo un nuevo orden constitucional, un nuevo orden político, un nuevo orden social, un nuevo orden económico, por eso sigo siendo un subversivo”.

Nuevo liderazgo

Antes de ganar los comicios, Chávez expresó su esperanza en el surgimiento de un nuevo liderazgo de la derecha “que le dé la cara al país, que le hable claro al país, que exprese sus propuestas y se conduzca bajo principios éticos en lo político”.

¿El objetivo?: “Que podamos contrastar la propuesta de la izquierda, de nosotros, y la de la derecha con base en la verdad”. De igual forma, fue enfático en aseverar que su victoria es la garantía de la paz, la estabilidad y el desarrollo.

Para Chávez, uno de los desafíos a concretar en el próximo período de gobierno es que “esos sectores que nos odian sin razón aprendan, y aprendamos todos, a convivir en paz. La democracia es el reino de los conflictos, que deben ser regulados por las instituciones”.

 

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