Ante la incuestionable capacidad tecnológica del Consejo Nacional Electoral (CNE), la derecha venezolana recurre a elementos como los medios públicos, el servicio nacional de internet o el mecanismo de voto asistido para sembrar dudas sobre un sistema electoral reconocido y que comienza a ser imitado en diversos países del mundo por su exactitud y transparencia.

El voto asistido es un mecanismo que permite ayudar a las personas con discapacidad o de la tercera edad a votar. El CNE ha normado este procedimiento para evitar que unos pocos persuadan la decisión de los más vulnerables.

Quienes asisten el voto de otros deben, obligatoriamente, registrarse en la Estación de Información al Elector, situada a la entrada de los centros de votación. En la elección presidencial del 14 de abril, la directiva del CNE atendió cinco denuncias sobre este caso y el Ministerio Público investiga otros ocurridos en la elección de octubre.

Este hecho, eminentemente humano y no técnico, ha sido bandera de las quejas que ante los medios ha presentado el Comando de campaña antichavista.

El 14 de abril, Carlos Ocariz, integrante de este grupo político, ofreció, como es costumbre, una rueda de prensa por la empresa de noticias Globovisión para denunciar un “hecho irregular”.

Mostró un video en el cual un hombre que vestía una camisa roja escoltó el acto de votación de una joven. Acto seguido, el ciudadano tomó el teléfono, hizo una llamada- presume Ocariz para decir “Misión cumplida”- y luego de esto, culmina la grabación.

Al cierre del video, el dirigente dice que tiene -aunque no muestra- videos similares a este. Dice también que insistirán en denunciar estas irregularidades.

Hoy Henrique Capriles, en una entrevista ofrecida a Últimas Noticias, indica que su comando tiene 400 denuncias de voto asistido, de las 3.000 mil irregularidades que, asegura, se cometieron en el evento electoral del domingo, avalado por 240 acompañantes internacionales.

Este martes, acudió al CNE Alfredo Romero, vocero del Foro Penal venezolano, a decir que depuraron un conjunto de denuncias para llegar al número de 1.500, de las cuáles sólo 160 son con nombre y apellido.

De éstas, “existen varias que establecen la supuesta situación donde hubo voto asistido, amedrentamiento e intimidación de gente en centros”, dijo.

 

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