A Milvida Campos se le salen las lágrimas porque es el primer 11 de abril, desde aquel trágico día de 2002, que pasan sin el líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, sin embargo, el llanto para ella no es debilidad: “Seguimos en pie de lucha”, dice con la decisión de apoyar a Nicolás Maduro.

Milvida fue herida de bala hace 11 años, cuando policías metropolitanos dispararon contra el pueblo que se concentró en el Puente Llaguno, en Caracas, para defender el Palacio de Miraflores mientras se gestaba un golpe de Estado contra el presidente constitucional, Hugo Chávez.

Ella es una de las más de 80 personas que conforman la Asociación de Víctimas del golpe de Estado de abril de 2002 (Asovic). Están organizadas desde hace más de una década y hoy comparten otro dolor: la partida física del comandante Chávez, no obstante, levantan la bandera de Revolución Bolivariana y dicen que la oposición “no volverá a tomar el poder”.

Temprano hicieron una misa en honor a los caídos el 11 de abril y al líder de la Revolución Bolivariana. Con la canción Los que mueren por la vida, de Alí Primera, empezó en el Puente Llaguno la misa oficiada por el padre Omar Gómez, capellán de la Base Aérea de la Carlota.

Los miembros de Asovic colocaron una ofrenda floral para conmemorar el día y allí estaba Yesenia Fuentes, quien recibió un tiro en la cara por parte de la extinta Policía Metropolitana, pero su conciencia está intacta.

“Desde el 11 de abril los venezolanos despertaron de 40 años de hambre y necesidad. Estamos conmemorando los 11 años de ese día y, a la vez, cerrando campaña con Nicolás Maduro desde el puente de la Victoria (puente Llaguno), invitamos a votar por la patria a través de Nicolás Maduro”.

No somos los mismos de 2002

Yesenia recordó que el candidato antichavista, Henrique Capriles, participó en el asedio a la embajada de Cuba en Venezuela, en abril de 2002, y advirtió que si a la oposición se le ocurre intentar otro 11 de abril el pueblo le responderá contundentemente. “Creemos en el pueblo de Venezuela, hoy hay un pueblo consciente”, dijo.

El concejal metropolitano Richard Peñalver fue uno de los protagonistas de ese día. Mientras la Policía Metropolitana disparaba contra el grupo de bolivarianos que se encontraba en el Llaguno, defendió con un arma la agresión de los uniformados.

Ahora advierte a la oposición que no vuelva a equivocarse como lo hizo aquel 11 de abril, que el pueblo está en la calle y guarimba que saque la oposición, guarimba que desmontarán.

“No somos los mismos de 2002, tenemos 11 años de aprendizaje y de organización. Estamos más claros, dignificados y más interesados en que se mantenga el proyecto revolucionario. Seguiremos construyendo la patria. El amor y la paz es lo que nos impulsa”, expresó.

Hasta los tequeteques

El Puente Llaguno estaba repleto de pueblo, en la avenida Urdaneta el rojo era protagonista, el rojo poblaba y gobernaba los espacios, había hombres con bigotes y mujeres también, entre ellas la docente Mireya Gavidia, quien además tenía una corbata roja que la conserva desde hace una década con el apellido del líder de la Revolución Bolivariana tatuado: Chávez.

Durante 17 años dio clases en el 23 de Enero, muy cerca del Cuartel de la Montaña, y se le erizan los vellos cuando piensa que hacia allá miraba Chávez desde el Palacio de Miraflores, hoy carga un cartel que dice “10 millones de votos”, el mismo que llevó en la campaña del comandante bolivariano y confía que con Nicolás Maduro se logrará esa meta.

“Tenemos que ver la trayectoria. Para empezar, Nicolás es una persona trabajadora, vemos el ritmo de vida que llevó desde los 13 años, siempre con la Revolución, siempre solidario, desde muy joven estuvo en la Liga Socialista”, expresó.

No sólo había gente con bigotes, otros alzaban un cartel con la imagen de un plátano Maduro, en alusión al candidato socialista, tenían pintada la cara con el tricolor nacional. Eran los nuevos habitantes del urbanismo Argelia Laya, en la avenida Presidente Medina, un edificio construido por la Misión Vivienda Venezuela.

“Salimos del refugio para nuestra casa nueva. Estamos con Chávez, que nos dignificó, y con Maduro, que continuará su legado”, dijo Douglas Vargas, recién mudado luego de vivir un año en un albergue con su familia.

Hasta los tequeteques se puso la Urdaneta, el rojo poblaba las calles de Caracas, en las esquinas se escuchó la salsa, el joropo, el hip hop, el pop, el tambor repicando y las muchas canciones en distintos géneros que artistas han creado en apoyo a Maduro, a Chávez, a Bolívar, a la Revolución Bolivariana.

Siete avenidas llenas de gente, el pueblo organizado, no es el mismo escenario de hace 11 años cuando se puso en marcha un golpe de Estado, y durante el cual perdieron la vida 19 personas y otras, como Yesenia Fuentes, fueron heridas gravemente.

“Este pueblo despertó hace más de una década y estamos rodilla en tierra. Vamos a defender la Revolución en cualquier escenario que se presente”, apuntó la víctima del 11 de abril.

 

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