Dentro de una serpenteante fila atravesada por una brisa suave y fresca de domingo, se encontraba Juana Lugo, cogiendo a su nieto de la mano, a pocos metros de la entrada al Cuartel de la Montaña. Su visita al recinto donde está sembrado el líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, no fue casual. Hoy 14 de abril, el país elige al Presidente que regirá el destino de la nación durante el período 2013-2019.

Nada más preguntarle qué hace allí y copiosas lágrimas brotan de sus cansados ojos de 64 años. Eriza la piel esa muestra espontánea venida de su fuero interno.

“Yo vengo desde que trajeron al Presidente para acá, todos los fines de semana”, hace una pausa forzada, inhalando lentamente y, entonces, dice “lo apoyo desde el ‘por ahora’. Le estoy agradecida por todo lo que ha hecho. Él miró a todos aquellos que no fueron tomados en cuenta. El Señor dice: ¡Amad a tu prójimo como a ti mismo! Y eso fue lo que hizo el Presidente, ver a los más necesitados, ayudar a los que estaban en el campo, aquellos indios que no fueron tomados en cuenta, que hoy tienen cédula. Lo amo y está en mi corazón. Amo, primeramente, a Dios y después a mi Comandante Chávez”.

El testimonio de la señora Juana, quien viajó desde Guarenas para ver a su líder, no es más que una mágica reacción en cadena popular de todos los que ahora son visibles, se reconocen como sujetos de derechos y saben que su reivindicación, histórica por demás, fue y es posible por el empeño del Comandante de legitimar el sentir de los pueblos, otrora confinados detrás del alambrado social. Por esos centenares, Juana y todos los que le acompañaron en la fila, acudieron este domingo a reafirmar su compromiso con el líder bolivariano.

Un poco más avanzada en la cola, Érika Valero ya siente el calor abrasante de esa llama encendida 24 horas en el Cuartel de la Montaña. Cuenta que es la primera vez que visita a Chávez. De 24 años, se define como una joven encendida por el fervor socialista contagioso de su 23 de Enero natal.

“Queremos que continúe la paz y que sigamos con todo el amor que él nos dejó. Me motiva estar en esta Revolución por todo lo que yo vi que hizo el Presidente. Yo antes no me inmiscuía en nada de la política, pero todo lo que él impulsó para el pueblo, como los programas de alimentación, de educación, de vivienda, me inspiró a decir: Este es el país que yo quiero”, relató.

Esas razones le hicieron revisar la historia y toparse con ese pasado oscuro símbolo de los gobiernos opresores de la Cuarta República.

“Leí la historia de los gobiernos anteriores y supe que ninguno había hecho nada por los pobres del país y yo dije: Este es el hombre y este es el que queremos. Ese era el trabajo, el sueño de (Simón) Bolívar y Chávez lo hizo realidad”, agregó, avanzando a paso apresurado ante la proximidad de la puerta hacia el lugar de reposo del Comandante.

Todos los entrevistados coinciden en la importancia de las obras materiales y espirituales insoslayables después de 14 años de Gobierno chavista. Así lo considera también Ana Contreras, proveniente de El Junquito.

“Vine a cumplir con el juramento que le hicimos el día que lo llevaron a la Academia Militar, darle nuestro voto a la Revolución y cumplir con el legado que él nos dejó. Él nos dejó una misión que es seguir luchando con la Revolución. Estamos seguros de que seguirán las misiones y el proyecto de país. Los logros están a las vista: Las misiones, los CDI, nadie lo puede negar”, afirmó, la dama de 62 años.

Para otros el compromiso con la Revolución es proporcional con la defensa de la democracia venezolana, plasmada en el Plan de la Patria 2013-2019, legado dejado por el Comandante Chávez.

“Tenemos el compromiso de continuar con el legado que nos dejó, que es el proyecto de la patria, que lo hizo conjuntamente con todo el pueblo venezolano. Nosotros, como revolucionarios que nos hemos formado, estamos aquí, demostrándole que sí vamos a seguir adelante, que tiene a un pueblo que sigue apoyando su legado, por hoy y de por vida”, juró Tania Cañas, luciendo un extenso tricolor en sus manos y cosido en su gorra.

Es el día de la Patria

Dayana Ortiz no pudo ingresar al Cuartel de la Montaña. Llegó, junto a sus compañeros, pasadas las 4:00 de la tarde. Aunque la negativa fue rotunda, su sonrisa no se amilanó y menos la razón por la que considera que el viaje hasta el 23 de Enero no fue en vano. Su lucha, a los 36 años, es la de muchos que antes “estábamos errantes, porque íbamos por la vida esperando que algo pasara”.

Algo difícilmente descriptible pasó. “Las victorias, la justicia social, la inclusión, las misiones, todos los logros como la Misión Vivienda, la Misión Barrio Adentro y los logros a nivel espiritual, moral. Él nos devolvió el amor a la patria, nos devolvió los sueños y una juventud comprometida hacia el movimiento revolucionario, el amor por la integración latinoamericana. Hemos tenido logros éticos y morales que nos han alzado como el pueblo de Bolívar”, dice, sin parar y sostenida con un discurso expresado con fuerza y absoluta convicción.

Ortiz condena la lógica impuesta durante el puntofijismo, signada por “la cultura de la degradación”, que fomentaba la política capitalista como “asesina de los sueños, las esperanzas y causaba desilusión y decepción hacia cualquier movimiento social. Pero, el Comandante Chávez sintetizó los logros y las luchas de muchos revolucionarios que cayeron en combate durante toda la historia, durante todas las luchas, no sólo en los años 60, sino desde la dictadura de Juan Vicente Gómez”.

Con “un poco de años encima”, Ronald Denis, reticente a declarar, accede a hacerlo, pero no separa la mirada de la imponente construcción que protege la morada eterna de Chávez. Corrige a muchas personas y asevera que la lucha no es desde hace 14 años, sino 21, desde aquella rebelión cívico militar que lideró el por aquel entonces Teniente Coronel el 4 de febrero de 1992.

¿Por qué está acá?, se le pregunta y contesta: ” Quería establecer un puente particular con Chávez, que tiene que ver con la lealtad histórica de una lucha de más de 21 años en esta misma pelea. Esto se traduce a que el proceso revolucionario sigue vivo, a que este pueblo sigue en lucha, porque hay mil cosas por hacer todavía. ¿Qué piensas tú?”, le pregunta a su compañera, Mariela Ortiz, quien con un permanente temblor emocionado en los labios expresa que “cuando decimos ¡Chávez vive, la lucha sigue! Es porque fue la lucha de muchos, que arrojó a la calle a la gente el 27 y 28 de febrero (de 1989). De repente, conseguimos esa luz”.

Prosigue: “Hay gente que me pregunta: ¿Qué te dio Chávez?: A mí me dio algo hermoso, porque me devolvió la esperanza, ese contacto, esa humanidad, esa camaradería. Éramos un poco de gente por ahí a los que nos llamaban ‘locos’, los incomprendidos. De sopetón, apareció ese hombre grande, hermoso”.

La lucha es nuestra

Por ese proyecto de la patria grande del Libertador Simón Bolívar, ciudadanos colombianos y peruanos compraron boletos desde sus países natales y emprendieron el viaje para conocer el Cuartel de la Montaña.

Patricia Gabiria, de Colombia, dijo: “Estoy aquí para recordar al Comandante. Hoy más que nunca tenemos que estar con él. Esto es para siempre y estamos con esta Revolución por amor a Chávez”.

Entretanto, su compañero de viaje, Sergio Perdomo, alcanzó a decir: “Estamos con él,en las buenas y en las malas. ¡Misión Cumplida! Te queremos, Chávez, y ojalá desde arriba veas que el pueblo sigue contigo. Contigo para siempre. ¡Hasta la victoria siempre!”.

Ya al término de la fila, todos saben que el paso está restringido hasta mañana. Entre ellos, ondeando una enorme bandera del Perú, nueve jóvenes arribaron este sábado a Venezuela para constatar por sí mismos la nueva página para la historia patria que protagoniza la Venezuela del siglo XXI.

“Hemos venido a vivir la fiesta democrática y la elección del nuevo Presidente de Venezuela. Desde Perú los medios nos brindan información de que Venezuela está en crisis, que los niveles de inflación son elevados, pero hemos visto, por ejemplo, que la educación es completamente gratuita, tienen la residencia universitaria, entre otras cosas muy positivas”, narró Junior Espinoza.

Antes de la despedida, el joven se comprometió a llevar la buena nueva venezolana y seguir contribuyendo, tras su fugaz visita a la patria de Bolívar y Chávez, a la integración sudamericana y el concepto de la Patria Grande.

Cae de a poco la tarde y algunos resuelven quedarse a las afueras del Cuartel de la Montaña, otros dan la media vuelta y juran regresar por la mañana para decirle al Comandante Chávez: ¡Misión cumplida!

 

 

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