Al encuentro con la Patria caminaba presuroso el pueblo venezolano la noche de este domingo 7 de octubre.

No importaba la manera: en moto, en bicicleta, en carro o a pie, todos inundados de un amor que se contagiaba de cuerpo a cuerpo, solo tenían en su mente llegar a Miraflores para celebrar la victoria perfecta.

Entre la multitud, un hombre levantaba una alpargata como buscando a quien, en su frenético encuentro con la Patria, la dejó abandonada en el camino.

Guillermo Granado, de 72 años miraba al cielo, unía sus palmas y gritaba: “El corazón se me va a salir de tanta alegría. Dios bendiga al Presidente”.

La gente, unida en un cauce multicolor que fluía hacia el Balcón del Pueblo, se abrazaba sin conocerse pero como si se conocieran desde siempre.

“Chávez es el presidente de nosotras”, gritaba un grupo de mujeres que dando saltos, ondeaban sus manos como si fueran sus bandera.

Por ese río de gente subía un Bolívar, que de la mano de un hombre, volvía para celebrar la independencia del pueblo venezolano.

El sonido de las vuvuzelas parecía incrementarse conforme transcurrían los minutos, los gritos y la alegría se iba contagiando. Todos querían escuchar a Chávez, todos querían encontrase con la Patria.

 

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