A las 11:53 de la noche del 14 de abril, el pueblo cantó el Himno Nacional acompañado por la voz del Presidente Hugo Chávez, el líder máximo de la Revolución Bolivariana, en su balcón del pueblo. Esta vez el mandatario electo era su sucesor, Nicolás Maduro.

“Obtuvimos la victoria en las elecciones más difíciles celebradas en estos 14 años”, expresó en medio de su discurso Nicolás, el hombre encargado de seguir el rumbo del socialismo. “Eres el mejor ganador, espero seguir contando contigo”, le expresó la cantante Lucía Valentina, una niña con discapacidad visual y que interpreta junto a su joven compañero, Carlos “El Potrillo”, la canción “Chávez vivirá” que, entre otras cosas, dice: “sembraste esperanza y un amor eterno”.

En la concentración se acerca la señora Dalia Del Carmen Bauza de Suárez y expresa con satisfacción: “Siento una alegría, un amor por la Patria Grande mía, porque aquí luché yo el 4 de febrero, el 27 de febrero, el 12 y 13 de abril, en todos esos desastres estuve yo, y ahora estoy aquí en Miraflores porque quiero seguir luchando por mi patria querida que me dejó mi Presidente, porque ahora sí tengo patria y voy a tenerla para mis nietos, para mis hijos, para todos y pa’ los que no son mis hijos también”.

“Tenemos que apoyar a Nicolás en todos los pasos que dé, porque nuestro Presidente nos dejó a Nicolás como el candidato de nosotros, el candidato de la Revolución, el candidato de los pobres, de las personas con discapacidad. Todo este semillero y este gentío nos los dejó nuestro Hugo Chávez Frías”, agregó la señora Dalia.

“Voy a cuidar esta casa para que siga siendo la casa del pueblo”, expresó Maduro en Miraflores, Palacio que en la cuarta república siempre estuvo de espaldas al soberano y que con la Revolución abrió sus puertas como espacio de encuentro.

Antes de los resultados ya se celebraba

Los militares que residen en el Palacio de Miraflores comenzaban a salir a los alrededores para hacer sus labores de seguridad. Esta vez, mientras se transportaban en motos, regalaban un detalle en sus gestos, la mano izquierda alzada en señal de victoria y una sonrisa llena de orgullo y satisfacción.

Los cohetes comenzaron a sonar a la altura de Puente Llaguno, que hace 11 años fue testigo de detonaciones de francotiradores y de la Policía Metropolitana cuando este cuerpo trabajaba para sectores de la oligarquía que orquestaron el golpe de Estado del 2002.

En ese momento Tibisay Lucena, presidenta del CNE, aún no salía a declarar para ofrecer resultados oficiales. Sin embargo, ya el pueblo, tras haberle jurado lealtad al Comandante, se acercaba a Miraflores para celebrar una nueva victoria, la número 17 de la Revolución.

En las calles los motorizados hacían piruetas sobre el asfalto, también otros presentes repicaban los tambores: “ololé ololé aquí estamos con Maduro”, cantaban al ritmo de los cueros.

Ramón Vilchez, celebraba cerca del monumento a los caídos en Llaguno y decía: “Debemos apoyar al sucesor del Comandante Chávez, Nicolás Maduro. Nos sentimos contentos, bastante glorificados al saber que el sucesor del Comandante ganó, y contentos, celebrando con la multitud con la gente que está aquí”.

Una pancarta al fondo resaltaba por su mensaje “¡Comuna o Nada!” y se acompañaba por otra que decía “Chávez para siempre, Maduro Presidente”.

Minutos antes, en el Comando de Campaña Hugo Chávez, un Jorge Rodríguez sonriente y sin poder decir resultados, ofrecía una rueda de prensa en el Teatro Principal, en plena plaza Bolívar, que ya se bañaba en pueblo. Ese encuentro con los periodistas sería el último de la noche y ya ahí se asomaba la victoria socialista. “Después de aquí el pueblo va a Miraflores”, expresó Rodríguez como jefe del comando.

El chavismo que no traicionó su promesa

Sonaron los cohetes, los tambores, las motos, la euforia sostenida de la militancia revolucionaria, la que juró lealtad a Chávez y no lo traicionó, la que se convirtió en el chavismo duro, más de 7,5 millones de hombres y mujeres de la patria querida que con tanto orgullo cantó en su último discurso el Comandante eterno.

“Muchas gracias a este pueblo generoso, hermoso, consciente, luchador que no se dejó confundir”, agradecería Maduro tras saberse ganador y electo por el pueblo chavista, el que le juró lealtad al Comandante.

Minutos antes había salido Tibisay Lucena, quien dio a conocer los resultados irreversibles de la contienda electoral, cifras que por horas mantuvieron con ansias y expectativas a millones de venezolanos. Ya la voz del pueblo se hacía canto y celebración.

Sale Darío Vivas y presenta al Presidente Electo, el pueblo se hace euforia y Nicolás Maduro acompañado de su esposa Cilia Flores y todo el equipo de Gobierno, sube a la tarima ubicada en el balcón del pueblo, ahí ofrecería sus primeras palabras como Primer Mandatario elegido por la voluntad popular.

Iniciaba su discurso y los fuegos artificiales retumbaban el cielo caraqueño a la izquierda del candidato, el pueblo gritaba al unísono “no volverán”, y entre la multitud un mensaje claro en una camiseta: “Chávez, lo juré por Maduro yo voté”.

 

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