Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los transgénicos son Organismos Genéticamente Modificados (OGM), en los cuales el material genético (ADN) ha sido alterado de modo artificial.

El maíz transgénico es capaz de segregar en su propio tejido vegetal un insecticida durante todo su ciclo vegetativo, mientras que estos polinizan y se cruzan con maíz convencional y ecológico, creando un impacto sobre la apicultura y sobre la agricultura ecológica.

Organizaciones ambientalistas como “Green Peace” han denunciado al mundo  el descaro de la producción de Harina de maíz blanco refinada y precocida con modificaciones genéticas. En Venezuela, su manifactura está centrada en las Empresas Polar, grupo transnacional que día a día conspira contra los intereses del pueblo y que en el esquema de la llamada “Guerra Económica” lleva la batuta de la desestabilización en cuanto a la vulneración de la seguridad y la soberanía alimentaria y que además exporta su mortal producto a varios países del mundo.

Es grave lo que acabas de leer, la POLAR usa un maíz que literalmente tiene en su ADN, INSECTICIDA.

Por esta razón, debemos exigir el etiquetado de los productos que consumimos y exigir la suspensión inmediata de toda liberación al ambiente de productos genéticamente modificados, tanto comerciales como en experimentos en campo abierto, que las patentes sobre procesos vivos, organismos y genes sean revocados y prohibidos.

Actualmente Venezuela está reconocida por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), como una nación que ha disminuido la pobreza. Reflejo de ello es que 98% de su población consume sus tres comidas diarias y el 95% de niños y niñas ingiere leche, no sigamos permitiendo la muerte de nuestra semilla originaria.

Con la aprobación de la Ley de Semilla eliminamos este flagelo. Pongamos nuestros esfuerzos en difundir la verdad sobre la llamada “HARINA P.A.N, salva tu vida, comer bien… es vivir bien.

texto. Asdr Alamilla

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