Una representación de los movimientos sociales del Brasil respalda al candidato de la Patria, Hugo Chávez, y al proceso revolucionario que se vive en Venezuela de cara a la jornada electoral del 7 de octubre. Así lo manifestaron mediante un documento entregado al candidato este martes en la ciudad de Brasilia.

La organización Brasileños con Hugo Chávez fue recibida por el aspirante a la Presidencia de Venezuela, quien agradeció el apoyo del pueblo sureño, ya que significa que el despertar del pueblo venezolano ha tenido un importante impacto en los cambios que vienen ocurriendo en América Latina.

Yo les agradezco, les transmito mi saludo con un compromiso: no defraudaremos a los pueblos (…) porque sólo asumiendo los pueblos el poder podremos tener una sola gran Patria y no podemos echar marcha atrás, estamos obligados a ganar», expresó Chávez.

A continuación el manifiesto completo:

BRASILEÑOS CON HUGO CHÁVEZ

Por una América Latina libre y soberana combatiendo

las injusticias sociales

 Hugo Chávez fue electo presidente de Venezuela por primera vez en 1999, con una votación abrumadora. De esta forma contribuyó claramente al inicio de una ola de cambios en toda América Latina, con clara oposición a las políticas neoliberales que eran aplicadas en la época en los países de la región. Su llegada a la Presidencia venezolana coincidió, en el impulso de esa ola trasformadora, con la etapa de elección de muchos presidentes democráticos y progresistas en sus respectivos países, entre ellos Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil.

La llegada de ese grupo de presidentes fue decisiva para que fuera congelado el proyecto de subordinación de nuestras economías a los dictámenes de los Estados Unidos. Vale destacar la importancia de haber sido impedido el plan de crear el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas), según el deseo de los Estados Unidos, y que en su lugar hayan surgido asociaciones regionales, como Unasur (Unión de Naciones Suramericanas). Por primera vez en muchísimo tiempo América Latina comenzó a dialogar consigo misma, buscando caminos propios y de interés común, en lugar de intereses ajenos. Vale recordar la importancia de algunos lideres regionales para que este avance fuera posible, entre ellos, y con papel de destaque, Hugo Chávez.

También a lo largo de estos 13 años fueron iniciadas, en la gran mayoría de los países latinoamericanos, políticas públicas destinadas a sacar a las personas de la pobreza absoluta, del analfabetismo, del abandono; y fueron creados programas sociales para mejorar sensiblemente las condiciones de vida de la población.

A la par de ello, con Venezuela viviendo plenamente su proceso de transformación, se vuelven a confrontar en el país —como, a propósito, es característico de las democracias— dos proyectos nacionales.

Uno de ellos es un evidente regreso al nefasto pasado de subordinación a los intereses del gran capital global, ávido por controlar sus riquezas minerales, especialmente el petróleo. Otro es el de la continuidad del perfeccionamiento y la profundización de una política de integración continental y la búsqueda de la solución de los problemas reales de los venezolanos y de los latinoamericanos.

No existe, en la historia de Nuestra América, un jefe de Gobierno que se haya sometido tantas veces a los designios de la población, a través de elecciones libres, referendos y plebiscitos.

El gran capital global, con los Estados Unidos como cabeza, intentó todo para impedir que Hugo Chávez fuera sometido únicamente a la voluntad de la mayoría de los venezolanos. Para imponer sus propios intereses fomentó un golpe de Estado, alimentó conflictos con Colombia, estimuló el sabotaje interno.

Ahora el esfuerzo se encuentra concentrado en la figura de un político joven, Henrique Capriles, que se anuncia como emisario de una nueva época, y que promete un gobierno progresista. Este es el mismo Henrique Capriles que participó activamente en el golpe de Estado de abril de 2002, que mantiene vínculos estrechos con las multinacionales ávidas por adueñarse de la mayor reserva de petróleo del mundo, es íntimo del gran capital venezolano, que cuenta con la firme articulación de los medios de comunicación más retrógrados del continente, especializados en esconder las conquistas del pueblo de Venezuela. Esa es la diferencia entre un proyecto y otro.

Las elecciones presidenciales de Venezuela tienen una importancia que ultrapasa las fronteras del país: el resultado podrá tener efectos en toda América Latina.

Por eso nosotros, trabajadores de la cultura, integrantes de movimientos sociales, de sindicatos, en fin, nosotros, brasileños, decimos:

Si fuéramos venezolanos votaríamos por Hugo Chávez, para que le dé continuidad a su proyecto de país, corrija sus deficiencias y continúe empleando sus mejores esfuerzos para atender las verdaderas necesidades y las esperanzas más profundas de su pueblo.

¡BRASIL ESTÁ CON CHÁVEZ!

@brasilcomchavez

 

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