Opinión

El momento que estamos viviendo en nuestra hermosa Venezuela, sin duda alguna está generando la apertura de portones de alegría y avanzada social, en donde nuestro pueblo, desde hace unos cuantos años, emprende nuevos caminos que permiten alternativas concretas a los modelos políticos y económicos impuestos por la globalización y el neoliberalismo. Y justamente por esto es que estamos en la mira -al igual que todos los pueblos y naciones que lo intentan- porque nos atrevemos a ir más allá del capital y entendemos que lo humano y lo social prevalecen ante lo económico y lo meramente mercantil.

Cuando entendemos que formamos parte de la gran comunidad humana, asimilamos que la solidaridad y el cooperativismo es la mejor vía para lograr unas buenas relaciones entre los pueblos.

Pero hay quienes todavía quieren hacernos creer que el libre juego de la oferta y la demanda y todas las leyes del mercado, podrán ser capaces de funcionar para generar un estado de bienestar en donde todos viviríamos placenteramente, en una especie de paraíso idílico, donde el modelo de desarrollo industrializado nos haría la vida cada vez más cómoda y nos solucionaría todos nuestros problemas.

Como es evidente ese sistema, no sólo no funciona, sino que está acabando con nosotros y con todo alrededor, es imprescindible realizar procesos transformadores, donde -la vida sea prioridad ante la comercialización y el dinero y- se busque realmente darle solución a los grandes problemas de la humanidad. El problema no es la obtención de soluciones, el verdadero problema son las apetencias imperiales de ciertos países, que quieren seguir manteniendo la imposición de sus designios a pueblos enteros, que sufren el peor odio que sienten los que se creen todavía dueños del mundo.

Y a nosotros como República, que estamos construyendo un nuevo modelo propio, desde nuestras raíces, el imperio nos tiene en la mira en este momento crucial de la historia. Este pueblo glorioso y bravío es amenazado por los dueños de las ideas del candidato chayota, es decir los dueños de las ideas que el candidato chayota sigue y pregona para nuestra bendita Venezuela. Que no son más que las mismísimas ideas del Estado único corporativo y la tecnocracia al poder, en la pretensión de un nuevo orden mundial. Porque en eso es en lo que ellos creen, en un nuevo fascismo que imponga una dictadura mundial de los dueños de las corporaciones.

Hay que recordar que el candidato chayota proviene de la más rancia oligarquía fascista, que son los mismos que trabajan para conformar un gobierno tecnócrata mundial, en donde los grandes poderes económicos, se impongan sobre la real politic y sobre nuestros honrosos pueblos, ideando campos de concentración laborales, para seguir esclavizándonos a su sistema, para así ellos poder seguir viviendo en su opulento lujo y su inmoral derroche.

Y ese es el plan de la derecha, el plan del candidato chayota… Por eso debemos estar atentos y siempre bien despiertos, pues los planes de dominación del imperio son mundiales y somos uno de los puntos más estratégicos de esta zona del planeta. Además, nuestra digna revolución es ejemplo para todos los que buscan construir un verdadero mundo mejor e independiente de los designios monopólicos. E incluso con nuestros errores, estamos llevando a cabo la magna obra de nuestra regeneración. Y eso es justamente lo que no nos perdonan, pues para los que tienen planes de dominar el mundo, nunca puede ser buena la regeneración propia, engendrada en la emancipación originaria de nuestros pueblos.

Puede que el candidato chayota haya hecho su inscripción ante el CNE en medio de una anemia política y que ahora se haga pasar por tonto y hasta por buena gente. Pero en realidad lo que ellos están buscando es seguir construyendo un expediente contra el presidente Chávez, generando acciones en donde puedan acusar al Gobierno revolucionario de ser violador de los derechos humanos; de ser amigo de tiranos, autócratas y delincuentes; y de ser un factor desestabilizador negativo dentro de la política estratégica de la región, para así denunciarnos ante organismos internacionales dominados por ellos mismos, como por ejemplo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Penal Internacional, para luego generar una intervención militar contra nuestra Patria. Por eso es que debemos estar claro que la estrategia imperial, que es la misma del candidato chayota -pues son sus amos- apunta siempre hacia el derrocamiento de los factores anómalos contra su sistema, es decir, la voluntad de libertad y la realización sagrada de nuestra magna obra, que no es otra cosa sino la emancipación de nuestros pueblos del yugo opresor, -la real, verdadera y única independencia-.

¿Cómo se logra esto? Realizando el camino del socialismo. Y en Venezuela, modestamente, estamos llevando este proceso adelante. Y es aquí donde la batalla de las ideas se hace cada vez más necesaria, porque la derecha, tratando de ocultar el desastre de la crisis del capital, pretende ahora acusarnos como responsables de los males que ellos le han ocasionado al mundo y apropiarse luego de nuestro discurso y de nuestras ideas para hacerse pasar por corderos nobles e indefensos y por seres todo buena voluntad, pero que en realidad hacen y aplican la política del nacionalsocialismo, es decir la política del Estado corporativo.

Esa es la estrategia del candidato chayota. Pretenden convertirlo en un redentor de pueblos, en un gendarme necesario, en donde acusa al socialismo de las atrocidades enfermizas de la sociedad y propone el vacuo proyecto del progreso, con el cual pretende engañarnos, con la simple idea de la implementación de la industria y la tecnología en la realización y socialización del pleno desarrollo integral. Claro que para las ideas de él y de quienes ostentan su candidatura chayota, los dueños de esas industrias y de esas tecnologías nunca sería el pueblo venezolano soberano, sino que serían más bien, los dueños ellos mismos como viejos oligarcas, herederos del plagio a las riquezas y los recursos de toda la humanidad; defensores del mito de la propiedad privada sobre los medios estratégicos de producción de una nación, -que en realidad deben ser siempre propiedad social de todas y de todos los ciudadanos-.

Por esto debemos entender el momento crucial que estamos viviendo. Sus planes siempre serán la dominación de los pueblos por todas las vías que se les ocurran. Los nuestros, trabajar incansablemente por la unidad y seguir profundizando el proyecto socialista creador, en donde la emancipación de la patria y el internacionalismo revolucionario nos permitan seguir avanzando -en lo local y a su vez en lo global- hacia un mundo justo, donde se respete las culturas y no se impongan modelos que no estén acordes con los nuevos ritmos sociales que actualmente estamos viviendo. Mundo donde no exista la hegemonía unipolar del capital, sino que por el contrario predomine el respeto humano por lo multicéntrico y lo multipolar. Acabando con el pensamiento único y gestando el resurgimiento de las culturas, historias e ideologías.

Démonos cuenta de que la dominación militar, económica, política y cultural (esta última muy importante porque es desde donde parten todas las demás) son las fichas que está jugando el imperio para seguir llevando a cabo su plan de saqueo y explotación a nosotros y de nuestros recursos naturales. Es obvio que ellos no desistirán de ese plan funesto y esclavizante. Macabras son sus intenciones, pero nosotros debemos resistir por la patria, resistir por la vida, resistir por la libertad. Consagremos la sagrada obra de nuestra emancipación y alcémonos en las alturas, junto a nuestros próceres de todos los tiempos y todos los lugares para plantarnos firmes ante la derecha y decirle hasta aquí llegaron, a los defensores del mal y el terror.

La unión de los pueblos libres es la única vía para la defensa y la salvación de la vida en el planeta. Y para poder lograr pueblos que sean verdaderamente libres es necesario llevar a cabo la obra del socialismo. El socialismo originario, correspondido con las propias particularidades de cada nación cultural. Es por esto que es imprescindible que nos demos cuenta de lo valioso de la teoría y lo vital de la aplicación práctica de estas ideas. Porque nos estamos jugando la libertad ante la barbarie más criminal que haya existido sobre este planeta. La barbaridad de pretenderse dueños y señores de este mundo, maléficos policías del terror al servicio de ellos mismos y la salvaje acumulación del capital. Por eso es que debemos estar cada vez más firmes en nuestra resolución de ser libres y de ser socialistas. Y así marcar distancia frente al capitalismo.

Convertir al mundo en libre no es imposible, sólo que existen aun oscuros intereses que siguen pretendiendo lo contrario. Pero es hora de hacerlo y tenemos en este momento todo para lograrlo. La unión de los pueblos del mundo contra la dominación imperial ahora es posible. Sigamos trabajando de esa manera, con las coordenadas claras, que la brújula de la historia marca el rumbo en el mapa de la consagración humana. Y ese rumbo debe ser el de la salvación mundial de las fauces del sistema capitalista que pretende engullirnos como tiburón a la sardina.

Hagamos de este planeta un mundo mejor y entenderemos que sí es posible que vivamos dignamente sin excepción todos los seres. Y que los problemas de Venezuela y de este planeta son solucionables en realidad. Sólo que no se solucionarán bajo la égida del capitalismo. Sino que lo lograrán los pueblos dueños de su libertad de pensar y de actuar, sin la coacción tiránica de los que pretenden imponer su visión única del mundo y su poder dictatorial sobre las cosas.

José Luis Alcalá Ojeda
 

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