Opinión

Antonia Muñoz

Alguna gente, consciente o inconscientemente, afirma, y está convencida que cualquier persona que se esfuerce, que ponga de su parte, que se empeñe, puede lograr sus metas, independientemente de las circunstancias que lo rodeen. Aceptar esto sería creer que cualquier persona o familia puede salir de la pobreza con tal que así lo desee; en consecuencia, quien no lo logra es porque se deja dominar por la flojera, entre otras cosas. Sin embargo, esto es una concepción equivocada. Personalmente soy un ejemplo de que proviniendo de una familia pobre materialmente hablando, pude estudiar todo lo que me propuse y escalar socialmente gracias a mis estudios. Sin embargo, les podemos asegurar que esto no se puede generalizar. En el pasado, cuando ya disponíamos de los recursos del petróleo, muchas personas tuvieron que abandonar sus estudios antes o al terminar la escuela primaria, para trabajar en algo y así contribuir al presupuesto familiar. Por lo tanto, no siempre se interrumpen los estudios por flojera, desidia, desinterés, falta de motivación o falta de inteligencia.

Algunos de mis compañeros de primaria eran tan estudiosos como yo, pero no tuvieron la fortuna de tener un padrino que le diligenciara una beca del Estado para estudiar secundaria. La única Escuela Normal del estado Miranda quedaba en Higuerote, a 40 Km de San José, el pueblo donde viví con nuestra abuela materna a partir de los 7 años, para poder asistir a la escuela primaria, porque realmente todas nacimos en la casa de la hacienda de cacao, donde mi papá era el mayordomo. De todos las y los compañeros que salimos de sexto grado, un grupo mediano que ahora no puedo precisar siguió estudiando secundaria, yo una de éllos. Sin embargo, aún con toda la motivación que tenía para seguir estudiando, mis estudios pudieron haber llegado hasta sexto grado, de no ser por una beca que me aprobara el estado Miranda. Lo que mi papá ganaba mensualmente, humanamente no le permitía cubrir los pasajes diarios de ida y vuelta para viajar de San José a Higuerote, más comida diaria, uniforme y útiles escolares. Como Dios nunca desampara a sus criaturas, en segundo año, las autoridades de nuestra querida Normal Barlovento diligenciaron un transporte que cubría la ruta Higuerote- Tacarigua de Mamporal- San José – Rio chico. Además funcionaba un comedor escolar.

¡Muchos de mis compañeros no tuvieron la misma suerte! Todos coincidirán conmigo en que el derecho a la Educación gratuita desde el nivel inicial hasta el universitario que la CRBV le consagra a todos los venezolanos no puede ser cuestión de azar o de 9el querer. Se necesita un Estado fuerte que ofrezca políticas de inclusión que permita a todos desarrollar sus potencialidades sin otras limitaciones que su propia inteligencia. Por eso, la creación de universidades durante los 13 años de la revolución bolivariana, más la municipalización de la Educación Universitaria dejó en el pasado la espera de años para conseguir un cupo universitario. De esta manera, pasamos de 668109 universitarios en 1998 a más de 2 millones y medio en la actualidad. Adicionalmente, muchos venezolanos ya no tienen la preocupación del pago de la residencia y de la comida de sus hijos fuera de casa, porque tienen la universidad en el propio patio. A manera de ejemplo: ¡Cuando creyeron las y los guanariteños (Portuguesa) que una ama de casa cualquiera, si lo deseaba, pudiera estudiar Medicina Integral Comunitaria (MIC) allá mismo en la tierra de El silbón. De estas políticas de inclusión, se alejaron paulatinamente los gobiernos de la cuarta República y torcieron el camino, cuando decidieron utilizar el poder delegado del pueblo para servirse y no para servir.

Una prueba fehaciente de que “no siempre querer es poder” es el poco más de millón y medio de analfabetas que encontró la revolución y que alfabetizó a través de la Misión Robinson. Así mismo, miles de venezolanos que habían abandonado los estudios de bachillerato por diferentes causas, ante el llamado del Presidente Chávez se animaron a terminar el bachillerato a través de la Misión Ribas (500 mil ya graduados y 461 mil en aulas para finales del 2008). Ciertamente, miles de venezolanos desempolvaron sus cuadernos y se propusieron terminar sus estudios de Educación Media, muchos de los cuales hoy en día, no sólo tienen un título de bachiller sino que son profesionales universitarios y sienten, porque así lo dicen, que la revolución les cambió la vida!

Aunque no siempre es fácil percibir los cambios profundos que en revolución están ocurriendo en Educación, que es la plataforma fundamental para cambios duraderos a largo plazo, nos permitimos informarle a todas y a todos que en el año escolar 2000- 2001, del total (100%) de la población de niñas y niños en edad de ingresar a la educación inicial; sólo 46 tenían acceso a las bondades de este subsistema. En el año escolar 2010- 2011, se nota el avance significativo cuando podemos reportar que la cobertura en la educación inicial ha subido a 71%. Por supuesto que no estamos satisfechos, pero nadie podrá negar que la construcción de Simoncitos y otras infraestructuras para atender a la población escolar del nivel inicial, es una muestra de que cuando se quiere se puede, sobre todo cuando existe un Estado que invierte los recursos de todas y todos en las áreas prioritarias para lograr el desarrollo del país, lo cual pasa por una educación de calidad para todos los ciudadanos. La revolución seguirá avanzando en la inclusión de todas y todos en los diferentes niveles de educación que como derecho le consagra la CRBV. Seguiremos adelante sin desmayar y sin ninguna duda, Venceremos

Calabozo, 27 de marzo de 2012.

 

Hacer un comentario.




Los comentarios expresados en esta página sólo representan la opinión de las personas que los emiten. Este sitio no se hace responsable por los mismos y se reserva el derecho de publicación.

Aquellos comentarios que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto y/o que atenten contra la dignidad de una persona o grupo social, este sitio se reservará el derecho de su publicación. Recuerde ser breve y conciso en sus planteamientos.