Proclamas a Chávez

“NO HAY MENTIRA QUE NOS DOBLEGUE”

 

 Cuando Miranda inició su ruta libertaria a bordo del Leander, llevaba consigo suministros para la guerra, unos 200 hombres para el combate y una imprenta. Ya desde ese momento nuestros libertadores estaban conscientes que para descolonizar la patria había que descolonizar las mentes, y que para ganar la lucha por la libertad y la vida, había que ganar la batalla por la verdad.

Años después, en plena lucha por la liberación de los pueblos de Nuestra América, el libertador Simón Bolívar le pidió a su amigo Fernando Peñalver que le enviara una imprenta porque ella era tan útil y necesaria como los pertrechos de guerra. Con esa imprenta llegó a Angostura dos meses después y fundó el Correo del Orinoco, un periódico que dio respuesta a la arremetida realista impulsada desde la Gaceta de Caracas, cuyo único objetivo era defender los intereses de la corona española, desprestigiar la gesta independentista y desmoralizar a todos los patriotas.

Ante la feroz arremetida mediática Bolívar dijo : “me acusan de todos los males y me niegan todas las virtudes… ponen en duda mi desprendimiento y el amor que siempre he profesado a la patria. No ahorran en negaciones y bajezas…

Esa misma historia llena de mentiras y manipulaciones es la que repiten hoy día contra la Revolución Bolivariana. Claro, su punto de ataque ahora no se llama Simón Bolívar, sino Hugo Chávez, y lo señalan a él para verter todo su odio en una sola persona, pero en realidad su problema seguimos siendo nosotros: el pueblo, ese que no quieren ver estudiando, reivindicado, dignificado, alzado, liberado, activo, partícipe y protagonista de su historia.

Después de habernos masacrado, de haber traicionado a Bolívar, de habernos hundido en la mas profunda miseria, después de habernos perseguido, torturado y desaparecido tan sólo por soñar con un mundo mejor, hoy nos piden que olvidemos, que pasemos la página, que no seamos resentidos y veamos hacia el futuro, hacia el progreso, hacia un nuevo camino.

Pero no, nosotros no olvidamos. Nunca olvidaremos a nuestros luchadores asesinados, desaparecidos y torturados por ellos. Nunca olvidaremos que un puñado de empresarios de la comunicación protagonizaron el primer golpe mediático de nuestra historia, nunca olvidaremos cómo prepararon una masacre contra nuestro pueblo y luego quisieron culparnos, nunca olvidaremos el silencio informativo que generaron para avalar un golpe militar, que cerraron nuestros medios de comunicación, que secuestraron a nuestro presidente y nos dijeron que había renunciado, que mientras masacraban a nuestro pueblo transmitían comiquitas.

Nunca olvidaremos sus burlas, sus violaciones, su desprecio, sus mentiras, sus atropellos, el asedio contra la embajada cubana, nunca olvidaremos las persecusiones y los actos fascistas que emprendieron contra nosotros, nunca olvidaremos que fue nuestro pueblo humilde, con sus micrófonos, cámaras, gargantas, celulares y pintas los que rescataron la democracia y a nuestro presidente, algo inédito en la historia mundial.

Nunca nuestro pueblo olvidará que gracias a la acción heróica de nuestros comunicadores populares, comunitarios y alternativos se pudo reconstruir la historia del golpe de estado, aquella historia que ellos intentaron ocultar y manipular. Fue nuestro pueblo el que rescató la verdad y la democracia.

Cuando Chávez retornó al Palacio de Miraflores, ese 14 de abril de 2002, les pidió de todo corazón a los golpistas, pero sobre todo a los dueños de las corporaciones mediáticas que por favor rectificaran, porque esta patria era de todos. Estos señores se niegan a rectificar, insisten en aplicar planes desestabilizadores contra la revolución, es decir, contra el pueblo.

Ahora, a 6 meses de las elecciones presidenciales, han decidido aplicar las más perversas estrategias de guerra sucia. Porque lo que ellos están haciendo ahora no es periodismo sino guerra sucia, una vieja estrategia utilizada contra Arbenz, Fidel, Allende y todo aquel que ha luchado por un mundo mas digno y menos injusto.

Estamos ante una agenda en la que las corporaciones mediáticas imponen lo que pensaremos y discutiremos, donde encasillan al presidente Chávez como el enemigo único, el responsable de todos los males de cada individuo de nuestra sociedad, donde asfixian a todos los que resistimos a sus ataques e intoxican a nuestro pueblo con sus mentiras.

Estamos muy conscientes del papel que hoy nos toca jugar. No van a intimidarnos con su repetición de mentiras y creación de falsas matrices de opinión. Mientras más mentiras inventen en organismos internacionales para buscar una intervención extranjera más consolidaremos la Revolución y el poder popular, mientras más mientan más gritaremos  la verdad, mientras más nos roben los sueños más difícil será para ellos dormir, como dicen los estudiantes chilenos.

Estamos conscientes que la violencia es su bandera de campaña, incluso el candidato de la derecha advirtió descaradamente que si quieren seguir sufriendo la violencia en las calles entonces que votemos por Chávez. Esa es una vulgar amenaza y denunciamos que solo ellos tienen la capacidad de desatar la violencia en las calles importando el paramilitarismo y el sicariato, y sólo ellos son capaces de aterrorizar al pueblo a través de sus diarios y pantallas.

Es lamentable que teniendo tantos ejemplos dignos a seguir del periodismo en Venezuela y el mundo, ellos sigan los principios de los nazis, del imperialismo estadounidense o de los genocidas ruandeses. Esas corporaciones no son medios para la comunicación ni para la paz ni la verdad, son medios para la guerra, predicadores de la muerte.

Esa es la batalla que emprendemos hoy los venezolanos, la batalla por la verdad, la lucha contra las grandes corporaciones mediáticas, contra ese ejército de mercenarios de la información que no sólo degradan la comunicación, sino que han sustituido a decadentes partidos políticos para defender un sistema inhumano, opresor y egoísta que sólo nos condena al dolor, la miseria y a la muerte.

Un periodista español, Pascual Serrano, dice que un comunicador debe ser valiente para transmitir sus principios sin miedo a molestar, y que para escribir hace falta valor, pero para tener valor, hace falta tener valores. Sin valores, más vale callar.

Por eso es que las corporaciones mediáticas callan ante las denuncias del pueblo. Por eso es que no logran explicarle al mundo cómo es que se venden cómo prensa libre si avalan y promueven estafas masivas contra nuestro pueblo , si los que más atacan a la revolución bolivariana son los que defienden y trabajan para un banquero prófugo que robó a miles de familias venezolanas? Mienten y luego callan, simplemente porque no tienen valores.

Nosotros si tenemos valores y admitimos lo que somos: somos comunicadores militantes, militantes por la vida, el amor, la verdad, la patria.

Desde el 12 de abril, el pueblo venezolano le demostró al mundo que no necesita títulos ni ningún reconocimiento para defender y llevar la verdad, para ejercer la comunicación. Desde ese momento, se consolido en Venezuela la comunicación alternativa, comunitaria y libre, como no ha pasado en ningún país de América Latina y el mundo.

Por eso ahora estamos mucho mejor preparados que en el 2002 para dar la batalla por la verdad. En los últimos diez años hemos creados cientos de radios y decenas de televisoras comunitarias. Y eso es sólo el principio. Ahora estamos construyendo medios comunales, medios de los movimientos sociales, medios obreros, centros de producción y distribución de contenidos, para que donde haya pueblo en lucha haya cómo comunicarla, para que el poder popular tenga la capacidad de expresar su verdad en la ardua tarea de consolidar la democracia participativa y protagónica.

Mientras ellos repiten miles de veces cualquier cantidad de mentiras, nuestros medios estadales, comunitarios, alternativos y libres son los que llevan los micrófonos y las cámaras a los sectores más apartados de nuestro país, son los que visibilizan a los históricamente excluidos, son los que día a día dan el combate por la descolonización de las mentes y las pantallas, los que dicen la verdad: que somos uno de los diez países mejor alimentados del mundo, sin analfabetismo, con atención médica garantizada, con la mas equitativa distribución de las riquezas, con la menor desigualdad y libres, sobre todo libres.

Nunca más permitiremos que unos pocos engañen a tantos, nunca más callarán a nuestro pueblo, nunca más los borraran de las pantallas, nunca más nos robarán la verdad, nunca más volverán.

Y como diría Fidel: “nos han inyectado dosis letales de barbarie, dosis letales de incultura, dosis letales de mentiras, pero aún así no han podido doblegarnos”.

A los hijo e hijas de Bolívar y de Chávez no hay imperio que los doblegue.

VIVIREMOS Y VENCEREMOS SIEMPRE!

 Por: Karen Méndez

 

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